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Yo quiero ser profesor de autoescuela

, estás leyendo perfectamente. No, no es que me entusiasmen los coches y mucho menos arriesgar la vida con algunos aprendices de maldecidores… ¡perdón!, quiero decir de conductores, que a veces lo único que saben del coche es subir y bajar el volumen de la radio (pues hay quien no sabe ni cambiar de emisora).

Lo de conductor de autoescuela no es más que una metáfora*, la del profesor que sólo enseña, pero no evalúa. Te explica la ley y la trampa; te riñe cuando haces algo mal, pero de vuelta cuando lo lleva él, lo hace aún peor que tú. ¡Ahh! es que él no tiene que examinarse… y a ti, tampoco.

Últimamente estoy disfrutando de esta idílica* situación (para mí) de poder dar mis clases, teóricas y prácticas, diseñar mis simuladores* para que los alumnos entiendan mejor los conceptos, pero sin evaluar. El motivo, simple, tengo a mi hija de alumna y obviamente ni legal, ni moralmente puedo examinarla, ni corregirle trabajos, ni nada que tenga que ver con la evaluación.

Si no estás muy relacionado con el mundillo universitario, quizás te extrañe que un profesor no quiera evaluar. Posiblemente, pienses que el examinar tiene una cierta “erótica del poder*” sobre el pobre alumno desvalido, o tal vez que estamos ávidos* de cazar disparates en los exámenes para luego sacar esos libros o páginas hilarantes*.

También es posible que creas en aquellos mitos de los exámenes lanzados al aire y las losas negras y blancas del suelo, para discriminar las calificaciones…*

Nada más lejos del arduo* trabajo de corregir decenas de folios escritos por manos nerviosas de aprendices de rellenadores de recetas de médicos, usando lenguajes secretos y cifrados con abreviaturas twitteras** y en muchas ocasiones, explicando exactamente lo que no se les ha preguntado. Y lo peor, es que esto se repite, una y otra y otra vez, pues son las mismas preguntas para todos; pues si pones varios exámenes distintos, seguro que al que “le tienes manía*” le has puesto el más difícil.

Y por supuesto, después de la corrección y poner las notas, viene la revisión de exámenes, con esos alumnos/as que estaban seguros que habían bordado la pregunta, pues escribieron dos folios y medio sobre ella, pero realmente no se habían enterado de lo que le estabas preguntando. O aquellos otros, que después de haber respondido lo más absurdo del mundo, pretenden que les des algún punto por ello… o al menos que los saques en tu página de más disparates de exámenes.

Pero además, evaluar ya no es sólo poner y corregir un examen. Con Bolonia*, hay que tener en cuenta otros criterios como la realización de prácticas y sus memorias, la asistencia a clase, las actividades académicamente dirigidas, los porfolios***, los cuadernos de problemas, etc. etc. Y por supuesto, asignarle el porcentaje que supondrá cada una en la nota final.

Por otra parte, tampoco es como antes, cuando sólo había que comprobar si “sabían la asignatura”. Ahora hay que evaluar competencias*, entre las que están: las específicas de la asignatura y otras tan etéreas* como, “trabajo en equipo”, “habilidades TIC**”, o “compromiso ético”, entre otras.

Pero lo mejor de Bolonia en España, es que el trabajo extra es “a coste cero”, es decir, hemos multiplicado el trabajo del alumno y por ende* el del profesor, sin aumentar el número de profesores, o al menos sus sueldos. Al contrario, nos los han bajado, con esta crisis, en la que ya averiguamos que los brotes verdes eran de bonsáis*, pues no terminan de tomar altura. Pero eso sí, aumentando la capacidad docente del profesor de 240 horas/curso a 360h/curso y por otra parte, condensando lo que el alumno tenía que ver en cuatro años de grado a tres (3+2)**. Y además, investiga con contratos europeos, publica en revistas punteras y transfiere a empresas (si aún queda alguna que no haya cerrado).

En fin, espero que ahora entiendas por qué quiero ser profesor de autoescuela.Quiero ser profesor de autoescuela

Alicia, hija mía, ¿no quieres hacer uno de mis másteres cuando termines el grado? ¿o dos?

 

* Para los de la LOGSE:

  • Metáfora: ejemplo de algo, explicado con otra cosa que no tiene nada que ver.
  • Idílica: placentera, grata, agradable.
  • Simuladores: herramientas que permiten recrear una situación o problema, sin que  ocurra realmente.
  • Erótica del poder: placer que causa el tener poder sobre otras personas. nada que ver con hacerle guarradas a los alumnos/as.
  • Ávidos: deseosos, ansiosos.
  • Hilarante: que produce muchísima risa.
  • Losas blancas y negras: Se supone que la forma de corregir los exámenes es lanzarlos al aire sobre un suelo de losas bicolores* y aprobar los que caigan sobre losas blancas (o negras, según la preferencia del profe).
  • Bicolores: de dos colores.
  • El profesor me tiene manía: Excusa habitual de los alumnos torpes (de la LOGSE, LOMSE  o LOE).
  • Bolonia: Declaración y proceso del mismo nombre que pretende la unificación de las enseñanzas en Europa.
  • Competencia: Objetivos a la boloñesa.
  • Etéreas: como el éter, gas muy volátil.
  • Volátil: que se evapora con facilidad; ligero.
  • Por ende: Por tanto.
  • Bonsais: árboles en miniatura que cultivan los japoneses y los antiguos presidentes de gobiernos socialistas.

** Para los de mi quinta:

  • Twittero: en Twitter sólo se pueden usar 140 caracteres** y eso obliga a abreviar y usar guiños y emoticones**
  • Caracteres: letras de toda la vida, pero en los dispositivos electrónicos.
  • Emoticones: Bolitas amarillas que expresan afecciones del ánimo.
  • TIC: Tecnologías de Información y la Comunicación / para los de la LOGSE: también se llaman así los movimientos involuntarios.
  • 4+1 a 3+2: Ley Wert que pretende que lo que los alumnos no son capaces de aprender en 4 años se les condense en 3

*** Porfolio: tampoco tengo yo muy claro lo que es.

Si el libro gordo te enseña y el libro gordo entretiene, las próximas explicaciones que las dé Petete y así no fastidio la lectura con tanto *

 

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3 pensamientos sobre “Yo quiero ser profesor de autoescuela

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